Imaginación: un paseo en globo

La imaginación es el instrumento musical de nuestra mente con el tocamos la música que más nos gusta.P1060640 - copiaCon la imaginación podemos revisar, volver a ver, reproducir en muestra cabeza acciones que hicimos en el pasado, volver a sentir lo que vimos, oímos, olimos, tocamos, en otra ocasión: reproducir situaciones que nos han sucedido. Cierro los ojos y puedo imaginar con todo detalle mi habitación cuando era pequeño y lo que hacía en ella. Del mismo modo puedo repetir en mi cabeza, viendo paso a paso, la carrera de 800 metros que hice en la última competición, o cómo me temblaban las manos al levantar el arco en determinada tirada. Y si me apetece, puedo ver en mi magín, la zapatilla que llevo puesta con todos sus colores y sentir su olor a goma o sudor al acercarla a la nariz.

Hay también una imaginación que no se limita a reproducir hechos que nos sucedieron sino que crea nuevas imágenes. Nuestro cerebro no solo es capaz de reproducir en la memoria trozos de experiencias pasadas; también puede modificarlos, combinarlos, reelaborarlos y crear algo nuevo. A esta imaginación la llamamos imaginación creativa; otros la llaman fantasear (aunque ésta sea una palabra un tanto desacreditada, por el tiempo que nos hace perder cuando nos envuelve en su tela de araña justo la tarde que habíamos soñado con dedicarla a estudiar…)

La imaginación creativa es la que nos hace vernos la noche anterior a la compe con la medalla colgada del pecho o la copa en alto, en el podium -satisfecha, satisfecho- ante mil miradas, oyendo la música y los aplausos.

A los deportistas nos conviene mucho desarrollar estos dos tipos de imaginación y sobre todo, la última, la que modifica y combina, y crea en la mente un gesto perfecto, más perfecto que el que nunca hemos hecho en el mejor entreno. Con ella, podemos ver, imaginarnos a nosotros mismos haciendo una cadena de movimientos que nos llevan a ejecutar impecablemente una tarea de precisión, un lanzamiento de peso, por ejemplo. De la misma manera, vemos, imaginamos, la trayectoria de la pelota que se cuela sin tocar el aro en la canasta, o el disparo de un flecha que va directa al 10, o la ejecución del doble salto de trampolín manteniendo los músculos implicados con la justa tensión, o cada una de las zancadas en la carrera de 100 metros que nos hacen volar.

Cuando en nuestra imaginación reproducimos o creamos una situación o un gesto deportivo es como si nuestro cuerpo hubiese sentido o realizado (en la realidad, fuera de la mente) esa acción. El cerebro envía impulsos nerviosos a los músculos cuando visualizamos que estamos ejecutando un movimiento con ellos. Ésto se comprobó en un estudio llevado a cabo con esquiadores. Mientras el esquiador recreaba, mediante visualización, la carrera de descenso que acababa de hacer, se registró la actividad eléctrica de los músculos de las piernas; pues bien, el registro de la tensión muscular reflejaban el mapa del terreno donde se había desarrollado la carrera: allí donde el esquiador había hecho un giro, un salto, donde había una zona escabrosa, se registraban los picos de máxima actividad muscular. Como es lógico, la intensidad de la actividad muscular durante la visualización es mucho menor que cuando se ejecuta ese movimiento en la realidad. Pero deja una huella. Si hemos visualizado el gesto bien hecho, cuando más tarde lo practiquemos en la realidad, habrá mas posibilidades de que salga tan bien como el imaginado. Es una auténtica simulación. Sirve de ensayo.

Decía Vigotsky, un gran psicólogo del siglo pasado, que la imaginación es como un globo atado a la mano: podemos soltar la cuerda hasta donde queramos. Podemos estar pegados a la realidad o modificarla según conveniencia.

La psicología deportiva ha estudiado a fondo la fantasía, esta fantástica capacidad de los humanos, ese caballo salvaje al que se puede domesticar y hacer que mejore nuestro rendimiento deportivo. Ha convertido la imaginación en una técnica mental y la ha puesto a su servicio. Ha creado la técnica de la VISUALIZACIÓN.

En la siguiente entrada veremos cómo hacer para que afloren imágenes potentes y cómo aplicar éstas imágenes a situaciones deportivas para que mejoren, o a gestos, movimientos, elementos, todo lo que necesitemos automatizar.

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